La izquierda y la libertad de expresión – x Jean Bricmont

uno de los equívocos más corrientes viene de confundir el acceso a los grandes medios de comunicación con la posibilidad de expresarse a título privado. No cabe la menor duda de que el acceso a los grandes medios de comunicación, en los EEUU como en Europa, es extremadamente favorable a los partidarios del "libre mercado" o del militarismo. Ese sesgo plantea un serio problema en una sociedad sedicentemente democrática. Pero la cuestión de si cualquiera tiene derecho a expresar sus ideas de manera privada, mediante exposición oral de sus ideas, con cartas o con artículos enviados a los periódicos es muy distinta. La respuesta a los problemas dimanantes de los sesgos en los grandes medios de comunicación se halla, una vez más, en las ideas de Mill: quienes critican el orden social deben exigir que los medios de comunicación dominantes dediquen un espacio mucho mayor a verdaderos debates en los que sus ideas pueden batirse con las de los demás "en igualdad de armas", y no exigir que se dé indirectamente a los detentadores de esos medios la posibilidad de suprimir toda disidencia por la vía de reforzar la censura.

Cf. versão integral em: Sin Permiso

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