OFENSIVA GLOBAL CONTRA LAS DESCARGAS: Los países más poderosos implementan medidas legales o técnicas contra los internautas que comparten archivos

Si se lanza un dardo con los ojos vendados contra un mapa del mundo desarrollado colgado de la pared, lo más probable es que caiga en un país donde compartir archivos usando programas o protocolos de intercambio (P2P) como eMule, BitTorrent o Ares está siendo perseguido. En los países más poderosos, bajar y subir música y películas está dejando de ser fácil, y lugares como España se están convirtiendo en islas. Pero, ¿por cuánto tiempo?

La aprobación, al norte de los Pirineos, de lo que en Francia ya llaman la Ley Sarkozy contra el P2P es sólo el último ejemplo de una guerra con muchos frentes. Según esa norma, los internautas que compartan archivos perderán su conexión después de dos avisos para que dejen de hacerlo. Por desgracia para los usuarios de estas redes, el caso francés no es el único.

Si se descuenta a Rusia, en todas las naciones que forman parte del G8 -que engloba a los ocho países más poderosos de la Tierra- intercambiar archivos P2P es un delito o falta que puede acarrear diferentes sanciones. Y en los que no lo es, está camino de serlo, mediante reformas legislativas o acuerdos entre los colectivos de defensa de la propiedad intelectual y los proveedores de acceso a Internet o ISP.

El abogado Javier de la Cueva, especializado en Derecho en Internet -y que defiende al creador de varios programas de intercambio, Pablo Soto, de una denuncia multimillonaria por parte de Promusicae- cree que la llegada del modelo francés a España es cuestión de tiempo. "Está pendiente la reforma de la ley de Propiedad Intelectual, y la industria, junto a las entidades de gestión de derechos, intentarán desarrollar algo parecido a lo de Francia".

Esta es una lista no exhaustiva de países donde el intercambio P2P se está convirtiendo en una actividad peligrosa.

Francia

El Consejo de Ministros galo aprobó la semana pasada el proyecto de ley Creación e Internet. Tras su paso por la Asamblea francesa, el próximo otoño, podría entrar en vigor a comienzos de 2009. Desde ese momento, los internautas que intercambien archivos usando el eMule o programa similares serán rastreados por el Hadopi, un organismo creado para este menester. Cuando detecte algún intercambio, se enviará un correo electrónico avisando de que ha sido cazado. Si persiste en la idea de compartir, el Hadopi mandará una carta certificada al titular de la línea. A la tercera, le cortarán la conexión.

EEUU

En este país no existe la figura del derecho a la copia privada, así que, la situación ya es de por sí complicada. La industria de Hollywood tiene un sistema automático de rastreo. Cuando encuentra alguna carpeta compartida (los programas como eMule las crean para colocar los archivos a compartir), se descarga canciones y películas. De esta manera, como ocurre en las películas en las que unos policías se hacen pasar por compradores de drogas, pueden acusar al usuario de cometer un delito. Se envía entonces una carta en la que se le exigen 150.000 dólares (unos 97.000 euros) con la amenaza de un juicio. Desde 2003, se han producido 28.000 demandas. En estos días está teniendo lugar un juicio que puede marcar el futuro del intercambio en ese país. El juez del caso Jammie Thomas, una madre soltera a la que la RIAA -la industria musical- ha demandado por compartir 24 canciones (a razón de 6.000 euros por cada una) ha abierto una consulta pública para decidir si la simple tenencia de una carpeta de archivos compartidos puede hacerla responsable de que los demás se bajen el material.

Japón

Francia no ha sido la primera en cortar la conexión. Desde el mes de abril, los japoneses pueden verse privados de este servicio. En marzo pasado, los cuatro principales proveedores de acceso nipones acordaron bloquear el acceso a páginas que ofrecen elinks (para descargar archivos de eMule) y obstaculizar el tráfico en las redes de intercambio, llegando a desconectar a los que más compartan. Frente a la aproximación legal del modelo francés, en Japón la industria optó por obligar a los ISP a imponer medidas tecnológicas.

Reino Unido

El caso británico es un híbrido entre los modelos galo y nipón. En las islas ya hay un proveedor, Virgin, que acordó con la BPI -las discográficas inglesas- la desconexión de sus clientes que usaran el P2P. Además, el Gobierno británico anunció hace unas semanas una nueva ley para 2009 basada en la respuesta graduada ideada en Francia.

España

Hoy por hoy, compartir en España no es delito. Las escasas denuncias que ha habido no han llegado a sustanciarse en un juicio; no han sido admitidas a trámite. La razón principal es que en estos casos no había ánimo de lucro. Aquí las demandas no han ido contra usuarios sino contra responsables de páginas que ofrecían enlaces. Los movimientos de la industria y las entidades de gestión son tres: presionar a los proveedores de acceso para que controlen el tráfico en sus redes, ir por la vía civil contra programadores que, como Pablo Soto, han creado algún programa y, por último, arrancar este otoño del Gobierno la inclusión de un sistema similar al francés en la nueva ley de Propiedad Intelectual.

Para el abogado Javier de la Cueva hay motivos para preocuparse porque se está produciendo una perversión del derecho. Desde la Revolución Francesa, las leyes se hacían pensando en el interés general, recogiendo lo que piensa la sociedad. "Ahora estamos viendo como se legisla en función de los intereses de una minoría elitista", dice.

Tácticas para proteger el intercambio

eMule. Pasar desapecibido

Los proveedores de acceso rastrean el tráfico que pasa por sus redes. Tal y como está configurada Internet, todo archivo, dato, correo o página web debe ir encabezado con el tipo de protocolo o programa que usa. Esto hace que el ISP pueda bloquear o ralentizar el intercambio P2P. Los programadores de eMule implantaron recientemente un sistema de ofuscación de protocolo para enmascarar el intercambio.

BitTorrent. Proteger el contenido

La mayoría de los programas basados en el protocolo BitTorrent, como Azureus o uTorrent , permiten ahora cifrar los archivos para que los fisgones no vean su contenido. En una prueba reciente, los paquetes cifrados con un sistema de encriptación llamado RC4 burlaban en un 98% de los casos los sistemas de detección instalados por algunos proveedores de Internet.

The pirate bay. Redes virtuales seguras

La semana pasada, el Parlamento sueco aprobaba una nueva ley que permitirá rastrear las llamadas telefónicas, el correo electrónico y la navegación por la Red. Aunque la norma está pensada para mejorar la lucha contra el terrorismo, algunos sitios suecos de intercambio de archivos han preferido tomar sus precauciones. The Pirate Bay es la página más conocida en la que se pueden encontrar enlaces a archivos BitTorrent. Pendiente de un juicio abierto a instancias de la RIAA estadounidense, sus creadores han decidido instalar esta misma semana el sistema de encriptación SSL, uno de los más seguros que hay. También planean ofrecer redes privadas virtuales (VPN), que ya disfrutan sus usuarios suecos, a los de otros países.

Alliance. Una red sólo de amigos

El mes pasado, un grupo de informáticos desarrolló un programa que, sin necesidad de muchos conocimientos, permite crear una red de intercambio de archivos. Llamado Alliance , además de cifrar todo el contenido, el creador decide quien puede entrar a participar en el sistema.

Google. Saber quien filtra

En los últimos meses han aparecido varios programas que, como Glasnot , permiten detectar si el proveedor de acceso está obstaculizando o frenando la velocidad cuando se usa un programa P2P. El buscador Google también se ha apuntado y está preparando una herramienta que facilitará controlar si la conexión de banda ancha del usuario está siendo frenada.

Cf. aqui

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